Por qué te saboteas justo cuando más cerca estás
No es casualidad. No es mala suerte. Hay una lógica perfectamente coherente detrás de ese momento en que tú mismo echas por tierra lo que más quieres.
Reflexiones sobre la mente humana escritas para quienes quieren entenderse un poco mejor. Sin simplificar lo complejo.
Hay mentes que no saben estar en silencio. No porque sean incapaces, sino porque nadie les enseñó cómo. Esto es para ellas.
Alejandro Vega
Pensamiento Excesivo
No es casualidad. No es mala suerte. Hay una lógica perfectamente coherente detrás de ese momento en que tú mismo echas por tierra lo que más quieres.
Son las 3 de la madrugada y estás despierto. No por voluntad propia. Hay cosas que solo se atreven a aparecer en la oscuridad.
El perfeccionismo se disfraza de estándar alto. Pero casi siempre es otra cosa: miedo a ser visto tal y como eres.
Hay una diferencia enorme entre conocerse y escucharse. Y la mayoría vivimos tan hacia fuera que hemos perdido la frecuencia de nuestra propia voz interior.
Cuanto más inteligente eres, más elaboradas son las historias que te cuentas para buscar aprobación. Y más caro te sale cuando llega el momento en que nadie te la da.
La mandíbula apretada. Los hombros subidos. El estómago encogido antes de ciertas conversaciones. Tu cuerpo lleva una cuenta exacta de lo que ignoras.
Jung lo llamó la Sombra. Tú lo llamas "no soy así". Y eso que niegas, esa parte rechazada, gobierna más de tu vida de lo que imaginas.
Llevas años buscando "más fuerza de voluntad". La neurociencia tiene malas noticias: eso no existe como creías. Y tiene buenas noticias: lo que sí existe es más poderoso.
Durante años esperé que la gente correcta me entendiera para poder actuar. Hasta que entendí que esa espera era la trampa más sofisticada que me había puesto a mí misma.